Algunos de esos mensajes podrían haberse convertido en una guía de estudio, un folleto o incluso un libro. Pero rara vez duraban, y rara vez cruzaban una barrera de idioma. Una enseñanza valiosa en farsi, armenio, alemán, inglés y muchos otros idiomas quedaba dentro de una sola sala simplemente porque otros no podían entenderla, y esa pérdida afectaba a todos por igual.
No podíamos aceptar que el mensaje tuviera que detenerse ahí. Así que construimos, probamos y volvimos a construir.
Luego llevamos a Sanctavo más allá de nuestra iglesia de origen, a un encuentro multilingüe en Tesalónica. Allí, personas que compartían una fe pero hablaban idiomas distintos escucharon el mismo sermón al mismo tiempo, cada una en su propio idioma.
Hoy, Sanctavo traduce el mensaje mientras se predica y, después del servicio, ayuda a convertirlo en una transcripción, un resumen, una guía de estudio, un folleto o un borrador de libro, para que la voz de una iglesia no se limite a un idioma ni a un domingo.
Sanctavo comenzó en un rincón de esa sala, con la visión de una sala que ya no necesitara un rincón para la traducción susurrada.